La NASA cree que puede haber vida en Encelado.

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La NASA ha encontrado nuevas evidencias de que existe agua en estado líquido bajo la helada superficie de Encelado, una luna de Saturno. La sonda espacial Cassini voló a través de los penachos creados por los volcanes de hielo de esa luna, y detectó partículas cargadas negativamente que -según los expertos- proceden de un océano líquido que se encuentra debajo del hielo superficial. Si esto es correcto, hay una buena posibilidad de que algún tipo de vida se esconda en las frías aguas del satélite. ¿Deberíamos aterrizar en Encelado para buscar pruebas definitivas?

La sonda espacial Cassini es la nave más compleja y grande jamás construida. Mide más de 6.8 metros de longitud, más de 4 metros de diámetro, y solamente las dos naves del proyecto Phobos enviadas a Marte por la unión soviética han superado sus 3800 kilogramos de peso. El lanzamiento rumbo a Saturno tuvo lugar el 15 de octubre de 1997, y su objetivo era estudiar el planeta y sus satélites naturales. El robot llegó a destino el 1 de julio de 2004, y desde entonces no ha dejado de hacer descubrimientos apasionantes. En los últimos días, Cassini voló a través de los penachos de hielo creados por los volcanes de hielo que se encuentran en la luna Encelado y detectó la presencia de moléculas de agua con carga negativa, lo que para los científicos constituye una clara señal de que existe un mar subterráneo debajo del hielo superficial. En la Tierra, este tipo de iones de vida relativamente breve se producen cuando el agua está en movimiento, como ocurre en las cascadas o en las olas que se agitan en la superficie del mar. Los datos de aerosol de hielo de Encelado fueron proporcionados por un instrumento abordo de la sonda Cassini llamado espectrómetro de plasma.


Los datos de estos aerosoles de hielo en Encelado poseen moléculas de agua con carga negativa.

Los científicos británicos que participan en el análisis de los datos recogidos por la sonda han publicado un artículo en la revista especializada Icarus, donde explican que si bien sabían que los chorros de partículas emitidos por Enceladus contenían agua, no estaban seguro si su origen era o no un océano líquido. La presencia de las cargas negativas mencionadas ha despejado estas dudas, y planteado algunas cuestiones interesantes, como si existe o no vida en ese rincón del Sistema Solar. En realidad, la existencia de agua en estado líquido es una de las condiciones consideradas indispensables para el desarrollo del tipo de vida del tipo que conocemos. Que Encelado posea un océano debajo del hielo es un punto muy importante a su favor. Además, las imágenes de alta resolución que ha tomado la sonda espacial en los últimos años muestran que la superficie helada de Encelado tiene un parecido a la corteza terrestre, que se ha ido modificando con el tiempo, revelando la existencia de alguna fuente de energia interna. En la Tierra, la difusión del fondo marino es impulsada por la roca fundida, y los científicos de la NASA especulan con que en el polo sur de Encelado se esté llevando adelante un proceso similar.


El robot llegó a destino el 1 de julio de 2004.

Andrew Coates, un científico del University College London’s Mullard Space Science Laboratory, que participa de la misión Cassini, explica que los datos recogidos por la sonda evidencian la presencia de otros componentes como el carbono, al que generalmente asociamos con la vida. “Si bien no es ninguna sorpresa que haya agua allí, los iones de corta duración son una prueba adicional de la existencia de agua líquida subterránea”, dice Coates. “Y donde hay agua, carbono y energía, la vida está presente.” Iones similares, con carga negativa, se han encontrado también en Titán, otro satélite de Saturno que es la única luna del sistema solar que posee una gruesa capa atmosférica. Todos los datos parecen señalar que el sistema conformado por Saturno y sus lunas es uno de los sitios que presenta más posibilidades de albergar alguna clase de vida en nuestro Sistema Solar. La misión Cassini ha hecho descubrimientos admirables, pero está llegando a su fin. Hoy por hoy, la NASA y la ESA no tienen planes para enviar otra sonda a Saturno por lo menos hasta 2023, ya que antes se procederá a explorar Júpiter y sus lunas Europa y Ganímedes. Sin embargo, este descubrimiento podría modificar los planes de las agencias espaciales, cambiando su agenda. Lo ideal sería preparar una misión que incluya un dispositivo capaz de aterrizar sobre el hielo de Encelado y efectuar análisis de su composición. Una misión de este tipo, que además recoja datos sismográficos de está luna, podría definitivamente determinar si tenemos o no vecinos dentro de nuestro propio sistema planetario. Nadie espera encontrar enanitos verdes chapoteando por los mares de Encelado, pero el descubrimiento de una humilde bacteria bastaría para revolucionar la biología.

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